miércoles, 8 de octubre de 2008

Desde la esperanza y la dignidad

Porque ciertas luchas lejanas como la del pueblo saharaui y la del pueblo palestino son causas que todo militante tiene que tener en mente, y pasan a ser causas con las que la implicación emocional y militante se transforman en proyectos de futuro ilusionantes. Porque desde la conciencia de ser pueblo, y construir en este sentido, se trazan líneas hacía otros pueblos, por muy lejos que estén. Porque esto va más allá de la empatía. Porque os hablo de solidaridad en concreto, no en abstracto, y la ternura que se deriva de aquí, y el trabajo político que se palpa. Porque hoy se me viene Galeano, el Sahara y Palestina, y en definitiva, Pablo y María. Porque siempre hay culpables a la hora de despertarnos intereses y las ganas. Porque es tan sencillo entender la rabia. Porque creo que el objetivo es la ausencia de injusticia en ambos territorios, y no la ausencia de conflicto, como nos hacen creer. Porque hay muchos muros de la vergüenza, y muchos políticos que dan vergüenza. Porque la justicia y la paz son aliadas, y están de parte de los pueblos legítimos a los que les han robado todo, y viven en estados de excepción inhumana, ocupados, humillados, torturados, silenciados, y de genocidio cotidiano.

Resistir es vencer.
¡Sahara y Palestina Libres!


Guerras voraces x Eduardo Galeano

En 1975, el rey de Marruecos invadió la patria saharaui y expulsó a la mayoría de la población. El Sáhara es, ahora, la última colonia del África. Marruecos le niega el derecho de elegir su destino, y así confiesa que ha robado un país y que no tiene la menor intención de devolverlo.

Los saharauis, 'los hijos de las nubes', los perseguidores de la lluvia, están condenados a pena de angustia perpetua y de perpetua nostalgia. Las Naciones Unidas les han dado la razón, mil y una veces, pero la independencia es más esquiva que el agua del desierto.


proyecto EsperanSaharaui que crea esperanza ante la desesperanza de la gente olvidada del desierto

Mil y una veces, también, las Naciones Unidas se han pronunciado contra la usurpación israelí de la patria palestina.

En 1948, la fundación del estado de Israel implicó la expulsión de ochocientos mil palestinos. Los palestinos desalojados se llevaron las llaves de sus casas, como habían hecho, siglos antes, los judíos que España echó. Los judíos nunca pudieron volver a España. Los palestinos nunca pudieron volver a Palestina.

Los que se quedaron fueron condenados a vivir humillados en territorios que las continuas invasiones van encogiendo cada día. Susan Abdallah, palestina, conoce la receta para fabricar un terrorista:

'Despójelo de agua y comida.
Rodee su casa con armas de guerra.
Atáquelo por todos los medios y todas las horas, especialmente las noches.
Demuela su casa, arrase su tierra cultivada, mate a sus queridos, especialmente a los niños, o déjelos mutilados.
Felicitaciones: ha creado usted un ejército de hombres-bomba'



4 comentarios:

Morritos dijo...

Guau! Cada vez tu pluma va a mejor Ire, sigue así y cuando menos te lo esperes Galeano te estará leyendo a ti, un abrazísimo desde la habita de al lado guapa.

Tondo Rotondo dijo...

Saludos!

maria freixas dijo...

bufff pq sempre acabes emocionant-me? faig el que puc i dubto si l'encerto massa cops.

inmersió lingüística total!!
com va el català?

parlem aquesta nit, un petó molt gran, et trobo a faltar!

pablo dijo...

uf! d'aquí poc premi Cervantes! o serà el premi Sant Jordi?? ;)

res, que al final tot s'acaba reduïnt al mateix conflicte: aquí, allà, al Sàhara o a Palestina.

i en això estem, des de tots els fronts.

una abraçada...i visca la immersió lingüística! ;)