jueves, 18 de septiembre de 2008

Amor y odio

Hoy es un día de conexiones. Y de este estilo de días ya os he hablado alguna vez. De estar lejos, pero estar más cerca que nunca. Y de estar cerca y dolerte aquéllo que le duele al de al lado. De sentir desde bien adentro. De escalofríos. De bondad. De denuncia. De disidencia en casi todas las cosas establecidas. De amor y de odio.

Es un día de revolución cotidiana. En el que tengo especialmente presente que este año va a hacer 4 años de que empezaran casi todas las cosas. Hace algo más de un año de que se consolidaran. Y hace tan solo 6 meses de que la intensidad se convirtiera en razón fundamental de cada lugar acogedor, que somos nosotros y nosotras mismas. Tres momentos vitales esenciales. Tres momentos que llegan hasta hoy, y que miran hacia futuro. Tres rostros sonrientes y combativos. Y que llenan de proyectos el camino, y de encuentros y de reencuentros. Y de uniones entre pueblos en pie de guerra. Y de cambios que llegarán, sobre los que ya planeamos la escapada. Y combatir desde los corazones y el sentir de la gente. Y resistir desde aquí es sencillo y esperanzador. Y saber que querer nunca había tenido tanto sentido.

Hoy es un día de militancia personal y militancia colectiva.

Es un día en el que la ignorancia ha vuelto a ganar. Donde la falsa democracia y los tribunales de excepción españoles han dictado sentencia contra ciudadanos y ciudadanas vascas. Y que nos muestran los niveles de fascistización del estado. Y que nos muestran con que escalofriante normalidad acudían decenas de familiares y amigos a la Audiencia Nacional. Y como las fuerzas represoras del estado acosaban a los y las solidarias que acudían a dar el abrazo más sincero a los venidos desde Euskal Herria, con aquella escalofriante normalidad y con esa abrumadora dignidad. Y como los fascistas de la AVT campaban a sus anchas, y sonreían, ¡malditos sean! Y los familiares y amigos experimentaban sentimientos contradictorios, por las personas que eran absueltas por un lado, y por otro por los compañeros que ingresaban directamente en prisión. Y las fuerzas del orden y la ley cabalgaban satisfechos. Pero no lograban acallar los aplausos solidarios. Y lágrimas de odio y rabia. Y el corazón que se levantaba en los puños.

A pesar de los pesares, gracias a la vida, porque me ha dado tanto. Porque distingo entre dicha y quebranto. Porque hay motivos de sobra que impulsan mi canto. Gracias.


1 comentario:

Partisano dijo...

Han sobrepasado los limites del pais mas bananero, donde cada cual hace y deshace a su antojo todo cuanto quiere. Nada, ni nadie esta al amparo de la ley, ni tiene la posibilidad de defenderse en igualdad de condiciones ante una justicia libre y realmente justa. Se jactan y se jactan hasta llegar al hastio de su democracia, sus libertades, su talantes, su defensa de los valores y una extensa retahila de palabras huecas, pero de un agaradable eco.
Ante todo este atropello, vejacion, indefension y todos lo que se le quiera añadir los poderes callan. Europa agacha la cabeza ante tal desproposito y si acaso algun/a lunatic@ osa alzar su voz, ya se encargaran los voceros del poder de acallarla hasta enmudecer. Donde estan los enfervorizados europeos defensores de los derechos, donde estan los incansables detractores de china y su famoso "free tibet" y hacia donde miran esos jueces estrella, adalides de la defensa de los derechos en otros paises intentando juzgar dictadores.
Y ante tal cumulo de despropositos, aun me sonrojo cuando se oye a un tertuliano de una cadena estatal decir que aunque no era partidario de las ilegalizaciones, los vinculos entre el partido y la organizacion armada eran mas que evidentes!!!y ademas es que habra gente que se lo crea.
Desde luego resulta kafkiano, que el partido que creo el GAL,ilegalice otros