miércoles, 21 de mayo de 2008

El mar de Castilla





Este fin de semana, con motivo del Zaya'08 que organizaba Yesca, he tenido la oportunidad de reencontrarme con la ancha Castilla, que estaba preciosa, y con uno de mis refugios favoritos de las tierras castellanas, el encantador pueblo de Urueña, en la provincia de Valladolid. Un pueblo cargado de arte, cultura y tradición castellana por los cuatro costados, enclavado en un recinto fortificado magnífico, en un alto en medio de una kilométrica llanura puramente castellana (paisajisticamente hablando) y muy bien conservado. Las vistas nos donaron la oportunidad de observar el mar de Castilla, sin alcanzarnos la vista al horizonte y golpeándonos con fuerza la brisa sobre nuestros rostros, y sus preciosas vistas de la Tierra de Campos desde el adarve de sus murallas.


Además, allí se encuentra la sede de la Fundación de Joaquín Diaz así como un museo sobre la música popular castellana. Pero sobretodo, Urueña es un pueblo inundado de libros, y de librerías. Y de un tiempo a esta parte, ha sufrido una "repoblación" de gente joven cuando el pueblo tendía a su desaparición. E inevitablemente, se lo han terminado apropiando el turismo dominguero, consecuencia del nombramiento oficial como Villa del Libro.

Y esta es la triste realidad de Castilla.

Un impresionante pueblo castellano, muy digno de ver, que se ha convertido en una pequeña ciudad, plagada de carteles turísticos, publicidad por todas partes, coches, precios abusivos, mesones grandilocuentes, gente gente y más gente que mira al suelo y no sabe nada de la otra gente, que sólo está de paso.

No hay comentarios: