martes, 22 de abril de 2008

23 de Abril: Día de Castilla

Villalar 2008. Comuner@s: Antifascistas y Solidari@s en lucha por la Justicia Social.

El 23 de abril de 1521 se celebró en los campos de Villalar la batalla entre la caballería de la nobleza aliada con Carlos V y la infantería de las ciudades de Castilla que desde 1520 se habían alzado comunadamente contra el proyecto imperial de Carlos V.

En aquella batalla se pusieron las bases de la decadencia de Castilla. Desde entonces Castilla no ha tenido un proyecto político propio y siempre ha estado supeditada a intereses ajenos.

Fue una desgracia que los comuneros perdieran aquella batalla. La represión posterior a la batalla fue muy grande y durante mucho tiempo no se puedo reconocer el mérito y la valentía de los comuneros. Muchos de ellos fueron ejecutados, otros perdieron sus bienes y todos fueron vilipendiados injustamente por los vencedores.

No sería hasta el siglo XIX cuando su recuerdo comenzaría a evocar de nuevo simpatías entusiásticas. Los liberales del siglo XIX que luchaban contra el absolutismo de los Borbones encontraron en los comuneros un magnífico ejemplo de defensa del papel protagonista de las Cortes frente a una monarquía que decía ser la representación de Dios en la tierra y que se consideraba investida de todos los poderes para poder hacer lo que le daba la gana.

Las celebraciones populares en la campa de Villalar comenzaron en el año 1976. Los primeros años las concentraciones fueron reprimidas y disueltas por la guardia civil a caballo, pues aunque ya había muerto Franco la represión siguió siendo muy dura en aquellos primeros años de la Transición.

Los comuneros y la crisis dinástica de 1504 a 1517


El testamento de Isabel la Católica dejó como heredera universal a su hija Juana I, pero tras la muerte de la reina surgió la disputa por la regencia entre Felipe el Hermoso, marido de Juana, y Fernando de Aragón, padre de Juana.

Inicialmente ocupó la regencia Felipe el Hermoso y cuando éste murió en 1506 Fernando el Católico se convirtió en regente de Castilla hasta su muerte en 1516.

En el año 1517 Carlos V, hijo de Juana I, llega por primera vez a Castilla, después de haber pasado toda su infancia y adolescencia en Flandes. En aquel entonces era un perfecto desconocedor de la realidad castellana. Hablaba flamenco pero no era capaz de pronunciar una sola palabra en castellano.

Cometió la torpeza además de hacerse coronar como rey de Castilla en vida de su madre, lo cual fue interpretado por la gente de la época como un verdadero golpe de Estado, pues según el testamento de Isabel la Católica podía ser regente pero no rey mientras viviese Juana I.

Caros V, emperador del Imperio Germánico


A la muerte de su abuelo Maximiliano I de Austria en 1519, se le plantea a Carlos V la posibilidad de hacerse coronar Emperador de Alemania. Para ello necesita dinero y pretende que sus súbditos de Castilla le paguen los regalos y mercedes que exigen los príncipes electores alemanes para darle el voto.

Este fue el detonante que hizo estallar las protestas contra la política de Carlos V, un rey que antepuso el interés particular de la familia de los Habsburgo, que aspiraban a constituir una monarquía de ámbito universal, frente al interés general de la Castilla representada en la Junta Comunera de Tordesillas.

El proyecto económico de los comuneros


Los comuneros tenían una visión nacional de los asuntos económicos, frente a un Carlos V que aspiraba a tener un dominio hegemónico sobre toda la Europa occidental. Durante el período revolucionario de las Comunidades de Castilla se tomaron medidas para proteger y desarrollar la industria nacional. En el caso de la industria textil, que en aquella época era la más importante de todas, se subieron los impuestos a las exportaciones de lana merina castellana con el fin de que esta materia prima no saliese de Castilla y estuviera disponible para fabricar paños de calidad por los industriales segovianos.

Hay que decir que entonces Castilla era famosa por la excelente producción de lana, pero esa lana no permanecía en Castilla sino que a través del consulado de Burgos se exportaba a Flandes, donde se tejían magníficos paños que eran a su vez exportado a toda Europa y a Castilla también.

En torno a la exportación de lana confluían los intereses de la Corona, que percibía mucho dinero en concepto de derechos aduaneros, la aristocracia terrateniente que poseía millones de cabezas de ganado lanar y la burguesía exportadora asentada en Burgos. Este fue el núcleo que apoyó el proyecto imperial de Carlos V frente a la gente popular agrupada en torno a la Comunidad.

Comunidad significaba popular. La palabra deriva de común. Esto es la gente comunera era la gente ordinaria, la que no era principal, porque los principales de Castilla: El Duque de Alba, el Conde de Benavente y toda la alta nobleza, apoyaron a Carlos V.

La concepción política de los comuneros


Los comuneros se opusieron a la monarquía absoluta, querían que las Cortes fueran el centro del sistema político y que el poder de esta asamblea estuviera por cima del poder de la corona. En esto se adelantaron a la revolución parlamentaria de los ingleses de 1688, a la constitución norteamericana y a la Revolución Francesa de 1789.

Las Comunidades de Castilla: una revolución castellanista


En la Revolución de las Comunidades de Castilla participaron prácticamente todas las ciudades de Castilla: Tanto las que hoy pertenecen a Castilla y León como las que pertenecen a Castilla-La Mancha, así como Madrid y las demás poblaciones importantes de la Meseta.

El toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado no representaban únicamente a la pequeña y mediana nobleza hegemónica entonces en los municipios. Ellos fueron las cabezas visibles de un proyecto protonacional castellano abortado por la derrota de Villalar el 23 de abril de 1521.

Los comuneros intentaron articular un movimiento nacional castellano que fuera independiente de los intereses particulares de la Casa de Austria que entonces gobernaba en Castilla. Su derrota abrió el camino a la ruina de Castilla, la cual se hizo muy evidente cuando a finales del siglo XVI los campesinos castellanos no podían soportar los excesivos impuestos exigidos por la política de gran potencia llevada a cabo por los reyes gobernantes.

4 comentarios:

Lu dijo...

Mi amor!! Ya sabes que resulta difícil que un catalan se pierda por Castilla el 23 de abril..

..así que espero que nos puedas explicar como os fue, así seguro que podremos imaginar que hemos estado allí con todxs vosotrxs!!

Un fuerte abrazo!!

mariam dijo...

que tal villalar??
molts petons guapa!!

salut i força companyeraa!!

e. dijo...

grácias por los retales de historia!

ya lo dicen, aquello de "a la cama no te irás..." ;)

he trobat això, he pensat que et faria gràcia (he pensat en tu):

http://www.youtube.com/watch?v=VZM991aqYbQ

si no quieres mirarlo todo, ve al minuto 1:40!

Tondo Rotondo dijo...

Hace unos años tuve la agradble tarea de redactar un comunicado que fué leído en Villalar, un 23 de abril... Tu post me lo ha recordado.

Una abraçada